Y entonces me descubrí mirándote. Allí estaba yo, en pie,
justo en frente del espejo donde siempre te imaginaba.
Entonces tus formas tenían sentido perfecto, al compás que
marcaba el movimiento de los velos que cubrían las ventanas. Como parte de un
plan astuta mente preparado, te imaginaba siempre con la cantidad justa de luz,
la suficiente como para que yo, cual director de fotografía, pudiese componer
el resto.
Me descubrí mirándote y puse empeño suficientemente para
descubrirme al detalle. Durante unos minutos centre toda la atención en mis
ojos, grandes, de tonos melosos y, fue entonces cuando por primera vez te
descubrí en mi. Allí estabas tú, en cada movimiento de cada parpadeo.
Sorprendido decidí continuar con la “auto-exploración” y en cada uno de los
pasajes de mi cuerpo pude descubrirte, en algunos más escondidos que en otros,
pero en casi todos estabas bien presente.
¿Por qué está sucediendo?
¿Por qué prácticamente
tú y yo formábamos un solo elemento? ¿Un solo ser?
Quizás te había idealizado
tanto que “dé a poquito” me fui componiendo contigo hasta descubrir
completamente que estaba completamente hecho de pedacitos de ti..
"La ciudad de los sueños" - Antonio Orozco.
Hay veces en las que de repente te sorprendes y en ti mismo encuentras gestos, maneras, miradas, caricias y otros muchos detalles que de alguna forma, son de alguien que pasó o esta en tu vida...
Hay veces en las que sin darnos cuenta nos convertimos en pedacitos pequeños de todos aquellos que nos rodean...
Hay momentos en los que es maravilloso sentirse parte de algo o de alguien..
Soy feliz sabiendo que has compuesto mi vida, de saber que tu eres parte de mi...
Hay veces en las que es imposible no contar contigo, sencillamente porque formas parte de mi.
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